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Exfoliantes suaves: ¿cuándo y cómo usarlos con frío?

Con la llegada del frío, nuestra piel sufre una serie de cambios que requieren cuidados específicos. El viento, la calefacción, la bajada de temperaturas y la menor humedad ambiental pueden provocar sequedad, tirantez e incluso descamación. En este contexto, los exfoliantes suaves se convierten en grandes aliados, siempre que se usen de forma adecuada. Hoy te contamos cuándo y cómo utilizar este tipo de exfoliación durante el invierno para mantener una piel sana, luminosa y protegida.

¿Por qué exfoliar la piel en invierno?

Durante los meses fríos, la renovación celular se ralentiza y la piel tiende a acumular células muertas en la superficie. Esto no solo da un aspecto apagado, sino que también dificulta la absorción de otros productos de cuidado como sérums o cremas hidratantes.

Una exfoliación suave ayuda a eliminar esas células muertas, mejorando la textura de la piel, favoreciendo la regeneración celular y potenciando la eficacia de otros tratamientos cosméticos.

¿Qué es un exfoliante suave?

A diferencia de los exfoliantes más intensos o abrasivos, los exfoliantes suaves están formulados para respetar la barrera cutánea. Pueden ser físicos (con partículas muy finas) o químicos (con ácidos de baja concentración como los AHA o BHA en formulaciones delicadas).

Lo importante es que actúen sin causar irritación, sobre todo en una época en la que la piel puede estar más sensible de lo habitual.

¿Con qué frecuencia debemos exfoliar en invierno?

En general, una o dos veces por semana es suficiente. Exfoliar con demasiada frecuencia puede debilitar la barrera de la piel, provocando sensibilidad, enrojecimiento o deshidratación.

Si tienes la piel muy seca o reactiva, una vez por semana puede ser más que suficiente. Por el contrario, si tu piel es mixta o grasa, podrías necesitar dos aplicaciones semanales. En cualquier caso, siempre es recomendable observar cómo responde tu piel y ajustar la rutina según sus necesidades.

Consejos para una exfoliación eficaz y segura en invierno

  1. Elige el momento adecuado: Lo ideal es exfoliar por la noche, para que la piel tenga tiempo de recuperarse durante el descanso.
  2. Hidrata después: Tras la exfoliación, aplica una buena crema hidratante que ayude a calmar y nutrir la piel.
  3. Protege del sol: Aunque haga frío, la protección solar sigue siendo esencial, especialmente si se utilizan exfoliantes químicos.
  4. Evita el agua muy caliente: Puede aumentar la sequedad e irritación. Opta por agua templada al limpiar la piel.

¿Quiénes deben tener especial cuidado?

Las pieles sensibles, con rosácea o condiciones como dermatitis deben ser especialmente cautas. En estos casos, es preferible consultar con un profesional para adaptar la rutina de cuidado de manera personalizada.

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