Farmacia del Campo

¿Te cuesta dormir en invierno?

Con la llegada del invierno, muchas personas notan que les cuesta más conciliar el sueño o mantener un descanso reparador durante la noche. Los días más cortos, las bajas temperaturas y los cambios en las rutinas pueden alterar nuestro ritmo natural de sueño. Dormir bien es fundamental para mantener la energía, el estado de ánimo y el sistema inmunológico en forma, especialmente durante los meses fríos.

A continuación, te damos algunas claves y hábitos sencillos para mejorar la calidad del sueño en invierno, además de conocer qué aliados naturales pueden ayudarte a descansar mejor.

1. Ajusta tus rutinas al ritmo del invierno

Durante el invierno, la reducción de horas de luz solar puede afectar la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Para contrarrestarlo, es importante establecer una rutina regular: acuéstate y levántate todos los días a la misma hora, incluso los fines de semana.

Intenta exponerte a la luz natural durante el día, aunque sea brevemente. Dar un paseo por la mañana o abrir bien las ventanas ayuda a que tu cuerpo regule su reloj biológico y se prepare mejor para descansar por la noche.

2. Cena ligero y con antelación

Evita las cenas copiosas o muy tardías. Durante el invierno, es tentador recurrir a comidas más pesadas, pero esto puede dificultar la digestión y afectar al sueño. Opta por una cena ligera, rica en verduras, proteínas suaves y carbohidratos complejos, al menos dos horas antes de ir a dormir.

Además, reduce el consumo de cafeína o alcohol en las horas previas al descanso. Aunque a veces una copa de vino puede parecer relajante, puede interferir con la calidad del sueño profundo.

3. Crea un ambiente cálido y relajante

El entorno en el que dormimos influye directamente en cómo descansamos. En invierno, es fundamental mantener una temperatura agradable en el dormitorio, sin que sea excesivamente cálido. Lo ideal está entre los 18 y los 20 grados. Una habitación demasiado caliente puede provocar sudoración o interrupciones del sueño.

Asegúrate de que tu cama sea confortable, utiliza ropa de cama adecuada a la temporada y mantén el espacio en penumbra o con luz tenue antes de acostarte. También es recomendable evitar el uso de pantallas (móvil, tablet, televisión) al menos 30 minutos antes de dormir, ya que la luz azul que emiten interfiere con la producción natural de melatonina.

4. Apóyate en aliados naturales

Si, a pesar de cuidar tus rutinas, sigues teniendo dificultades para conciliar el sueño o descansar bien, puedes recurrir a soluciones naturales. Existen diferentes infusiones y preparados a base de plantas como la valeriana, la pasiflora o la melisa, que pueden favorecer la relajación y ayudar a mejorar la calidad del sueño de forma suave y sin generar dependencia.

Además, incorporar una breve rutina de relajación antes de acostarte —como una ducha templada, respiraciones profundas o lectura tranquila— puede ayudar a calmar el cuerpo y la mente, y preparar el terreno para un sueño reparador.

5. Escucha a tu cuerpo y dale tiempo

El invierno es una estación que invita a bajar el ritmo. Escuchar lo que el cuerpo necesita, reducir el estrés y permitir momentos de descanso durante el día también repercute en un mejor sueño nocturno. Si el insomnio persiste o afecta a tu vida diaria, conviene consultar con un profesional de salud para descartar otras causas.

Dormir bien es un pilar fundamental de la salud, y con pequeños gestos diarios podemos ayudar a que el invierno no se convierta en una estación de desvelo, sino en una oportunidad para cuidarnos mejor.

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